Sin lugar a dudas el Ciclòn de San Zenòn que azotò la isla de Santo Domingo y dejó dejó a su paso más de 2 mil muertos y quince mil heridos, se constituyò por asì decirlo, en la zapata que ayudò al tirano Rafael Trujillo, a comenzar un gobierno que recièn iniciaba con un dominio de la situaciòn y entereza, dado a que se entregò en cuerpo y alma a la reconstrucciòn de la ciudad de Santo Domingo, que quedò totalmente devastada. Los vientos presagios de la tormenta en formaciòn, desencadenaron truenos y relàmpagos, lluvias torreciales y una menguante visibilidad en el Canal de la Mona, entre Puerto Rico y la Española. En Santo Domingo, antes del mediodia del 3 de septiembre, las temibles señales de una inminente devastaciòn se hicieron bastantes claras, el oscurecimiento del cielo, bajo y tètricamente amenazador; las precipitaciones de agua, que gradualmente fueron alcanzando el tono y el tempo del fuego de artillerìa: los àrboles, doblegados por los azotes del viento, que gemìan con voz queda y siniestra; el ocèano, que desde el sudoeste lanzaba contra la tierra enormes oleajes; la presiòn atmosfèrica decrecìa ràpidamente y oprimìa el cuerpo. Toda la naturaleza se revolvìa pronta a asestar el golpe. Poco antes del mediodìa, todo el terror de la tormenta se precipito sobre la capital. En apenas màs de una hora, la velocidad del viento habìa aumentado desde 105 kilòmetros por hora a algo màs de 218 kilòmetros, hasta alcanzar finalmente una velocidad estimada en unos 290 kilòmetros por hora.
En tierra, los silbantes vientos que azotaban desde el norte arrollaban ahora con increible potencia todo cuanto encontraban a su paso. Las copas de los àrboles eran arrancadas como si fueran capullos de pensamientos; àrboles enteros eran descuajados y arrojados lejos. volaban los techos y se desplomban o demolìan las paredes. Las viviendas de pobre construcciòn de los distritos obreros de Villa Duarte y San Carlos fueron deshechas o desaparecieron del todo. El asilo mental quedò destrozado y los enfermos que sobrevivieron, no màs dementes que los elementos, echaron a correr desesperadamente por las calles. El puente sobre el Ozama, el mas largo del paìs se hundiò en el rìo, con sus fuertes vigas entrelazadas como spaghettis. En el hospital de maternidad, al quedar destruìdos los techos, grandes planchas de zinc fueron arrrancadas y volaron por los aires como enormes cuchillos. Se encontraron cincuenta cadàveres de mujeres y niños decapitados o cortados en pedazos. La furia del temporal durò media hora.Etiquetas: CICLON, DE, DEVASTADA...., HILACHAS, HISTORIA:, ISLA, RECONSTRUCCION, SAN, UNA, Y, Más...ZENON
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